Ante la requisitoria por parte de Poli, no me queda otra que hacer una breve reseña de esta última experiencia catamarqueña.
Primero que todo, hay que dejar asentado lo arduo que fue lograr finalmente que esto se armara. Terminó siendo más de 1 año posterior a la fecha originalmente planteada. No voy a dar nombres de quien fue plantando piedritas en el camino pero fue como un coro Polifónico de excusas, algunas atendibles, pero para terminar cerrando la fecha el camino fue una Poligonal sinuosa, cuidadosamente transitada para evitar que termine siendo cerrada y vuelta al inicio. Finalmente, de manera Políticamente correcta, se concuerda en 5 días de excursión.
Cuestión que la primer gran decisión, atribuíble a Poli, fue salir la tarde anterior, para hacer noche ya en Catamarca y arrancar el primer día descansados. La Merced fue la posta elegida, lugar el cual es sede de un posible nuevo destino siempre que Sergio nos acompañe y probemos el cerro de su amigo Gonzalo.
Los planetas del clima se alinearon en algo para el primer día de vuelo. Cero viento en toda la zona, que era un requisito indispensable para probar La Silleta por primera vez. Lamentablemente ese cero viento también coincidiría con una tremenda estabilidad térmica, que nos acompañaría casi todo el viaje.
Pero el puesto de La Silleta, en Las Juntas, es sin lugar a dudas un lugar que vale la pena conocer aunque uno no vaya a volar. De entrada aparecieron los amigos de Buby, hermosos cóndores que nos mostraban las cortas térmicas de la zona. Y en el valle, o mejor dicho en esa quebrada que hace las veces de valle, la convergencia de brisas nos regaló un rato de actividad térmica por el eje del mismo.La Silleta, en temporada con techo alto, creo que promete muchísimo. La falta de aterrizajes puede ser suplida por algún top landing, algún aterrizaje a media ladera, o con mucho techo, con un cruce de valle hacia praderas más amplias.
Finalizamos el día de la mejor manera: comiendo los sánguches de salame y queso, y sacándonos unas fotos con los chicos del pueblo, siempre atentos a que caigan pajarracos extraños, y curiosos por ver de qué se trata.
La idea de dormir en Pomán esa noche se vería frustrada por un inconveniente técnico. Llegando a la cuesta de la Cébila, se escucha un sonido fuerte que Poli y Adrián identifican con un reventón de neumático. Paramos en la banquina y los 4 neumáticos se ven impecables. Pero el que sabe, sabe. Buby, con los manos en la cintura y pese a estar todavía en abstinencia de chocolate ya que Willy Wonka lo tenía racionado, dice sin mosquearse: - Es la manguera del turbo !
Abren el capot, y como si lo hubiera visto con rayos X, era la manguera del turbo !! Vuelta a Catamarca a tratar de encontrar un repuesto que por suerte encontramos antes que cierren los negocios. Y acá Poli y Buby se pusieron la 10, y otra que el box de Alpine, en menos de 1 hora teníamos la manguera nueva instalada. Mangini aportó una débil iluminación con la linterna del celular, y yo procuré regatear precio de un buen hotel a 1 cuadra, con un lindo bodegón en la esquina para la cena.
Pero la gente quiere salir un poco del centro de la ciudad, y acá es donde se repite una lección que no hay que olvidar. Al volver a los lugares de juventud en los que uno fue feliz, siempre, pero casi siempre, los mismos terminan teniendo bastante menos brillo del que se recordaba. No voy a mencionar a quien nos llevó como ovejas al corral, baste decir que resignados nos instalamos, y fuimos a Mangiar ahicito nomás, en un lugar que tuvimos que desconectar el cable del parlante exterior para descansar de la música de Adrián y los Dados Negros
Siguiente día en Pomán, único despegue que ya habíamos inaugurado en un viaje anterior, y está vez hubo que hacer precisión. Un aterrizaje contra pendiente hubiera sido quizás una opción. Ahora realmente díganme: cuanta suerte hay que tener para encontrar una escalera en una casa en construcción en el medio de la nada, a 30 mts de donde dejaste la vela en los espinillos ?
Pomán nos dio poco, pero nos dejó con las ganas de volver en época de buenos techos y volar todo ese cordón de +3.000 msnm
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| Mi Lomita - Hualfin |
Viernes 1 de mayo, despegue nuevo de Santa María, gran trabajo, muy cómodo acceso y amplio espacio para preparar y salir. Pero la estabilidad nos seguía persiguiendo. Así que después de los aterrizajes y el salame y queso de rigor, tuvimos la suerte de conocer la casa del Sonko. Increíble la acústica lograda en sus construcciones, y sus obras de arte comentadas por él mismo.
Sábado ... Azampay !!! Ay que ganas que tenía de ir ahí, incluso sin saber si el camino estaría apto. Que por supuesto no estaba apto de entrada, con un desmoronamiento que cortaba el camino apenas empezar. Acá hay que agradecer a Mangini que con entusiasmo propuso subir a pie en el primer Hike&Fly del viaje. El día estaba pintado después del pasaje de un frente frío, y había que aprovecharlo.
Finalmente el tiempo que demoramos en subir, hizo que se cubriera en sombra todo y aumentara el viento, con lo cual sólo dio para un vuelo corto. Pero muy disfrutado. No sé si alguno me entenderá, pero yo disfruto más hacer un vuelito de 10 minutos en un lugar nuevo como este, que 3 horas de cross en un paisaje trillado y recontra recorrido.
Y acá viene un poco la reflexión filosófica que conecta con el título de la reseña. Las condiciones térmicas del viaje fueron extremadamente más flojas que lo más pesimista que hubiéramos soñado, aunque los pronos mostraron algo de esto en casi todos los casos. Pero nos permitió volar todos los días. Nos permitió tener vivencias que quizás no se tienen en un vuelo más extenso. Nos permitió dos aterrizajes con la alegría de los niños del lugar. Nos permitió 4 despegues nuevos, un par de ellos improvisados. Nos permitió refrendar que no siempre se paga más por algo mejor. Nos permitió cenas, charlas, aprendizajes importantes. Y sobre todas las cosas, nos dejó con muchas ganas de volver a por más !!
El último día fue en Tafí, en otro H&F con despegue improvisado, con excelentes noches con la hospitalidad de Adrián, y su excelente asado de despedida. Gracias a los 3 por compartir el viaje, por acompañarme en mis berretines, aguantarme en mi esporádica tozudez, y por complementarnos tan bien para que todo fluya.


